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Cartografías (Indicado en pacientes con pérdida de memoria)

  A Mir

Antes de dar el definitivo salto que supondría la colonización masiva de Europa y el resto del mundo, el Jazz fue explorando la Geografía de los Estados Unidos, primero de sur a norte, más tarde de este y centro hacia el oeste, fundando en este trazado importantes asentamientos culturales que perduran hoy en día. Desde Nueva Orleans a Chicago, de Filadelfia y Nueva York hasta San Francisco y Los Ángeles, pasando por Kansas City, las expediciones fueron dibujando mapas, planos y cartas de navegación en los que se plasmaba parte de la información obtenida en los “trabajos de campo”. Estas cartografías del Jazz no son otras que los propios temas, los estándares. Por supuesto, no todos ellos podrían enmarcarse en esta categoría, pero muchas de las canciones sí aportan referencias espaciales.

Escala 1. Ciudad de Nueva Orleans. (imagen extraída de: Everett, D. (1954) The jargon of jazz.)

Escala 1. Ciudad de Nueva Orleans a principios del siglo XX.
(imagen extraída de: Everett, D. -1954-, The jargon of jazz)

Al igual que en la cartografía convencional, en ésta también se trabaja con la escala, desde la regional a la municipal, de la municipal a la del vecindario detallado. La eficacia de los mapas depende directamente de la calidad de los datos, así como de la destreza del autor para procesarlos y, finalmente, presentarlos. Por otra parte, las habilidades del lector a la hora de su interpretación los convertirán en fuentes más o menos ricas de información.

De este modo, clásicos del Early Jazz, otros de la época del Swing, incluso temas de nuestros días, conforman auténticas proyecciones capaces de transportarnos a otros lugares en el espacio y, en muchos casos, también en el tiempo. Atendiendo sólo a la toponimia, vamos a hacer un pequeño recorrido por tres de los centros más emblemáticos de la historia del Jazz, con una selección cartográfica que nos moverá por su cuna e infancia, nos trasladará a la ciudad que presenció las diabluras de su adolescencia, y nos mostrará las calles que dieron fe de su evolución juvenil.

Escala 2. Manzanas de Chicago. (imagen extraída de: Everett, D. (1954). The jargon of jazz. Everett, D. (1954). The jargon of jazz.)

Escala 2. Manzanas de Chicago, 1914-1928.
(imagen extraída de: Everett, D. -1954-, The jargon of jazz)

Frecuentemente, los intérpretes de Jazz se veían en la tesitura de tener que poner nombre a melodías que venían interpretando repetidas veces, o a otras nuevas que surgían de una improvisación inspirada. Encontramos que muchos de esos títulos aluden a partes del callejero de su ciudad, o a antros y garitos de ésta en los que los músicos se encontraban especialmente cómodos desarrollando su actividad. Bien podría tratarse de una forma de homenaje hacia esos lugares, o bien simplemente un modo de no complicarse la vida…

En cualquier caso, Basin Street Blues (Williams, S., 1926), por ejemplo, nos invita a pasear por una de las principales arterias de Nueva Orleans, divisoria de dos distritos contrastados: el distinguido French Quarter criollo y el desenfadado Storyville, contenedor del lumpen orleaniano. En el número 235 de esa misma avenida se ubicaba uno de los burdeles más afamados de principios del siglo XX, el Mahogany Hall, regentado por la excéntrica Madame Lulu White. Mahogany Hall Stomp (Williams, S., 1928 -¿?-) nos pone tras la pista de un local amenizado por el Ragtime de pianistas como All Carrel, Richard M. Jones, o Clarence Williams.

La State Street del Chicago de los años veinte era, de punta a punta, uno de los puntos más tórridos de la noche. En ella se encadenaban teatros, cafés, tabernas, clubes nocturnos, salas de baile, tiendas de música, etc., según la información que ofrece State Street Jive (Davenport, C. C., 1928). A seis manzanas de allí, hacia el este, en South Parkway, se encontraba el Teatro Grand Terrace, en el que Earl Hines obtendría éxito rotundo con su Big Band durante los años de la depresión. Según ciertas fuentes, el Grand Terrace Theatre supuso para Hines lo que el Cotton Club neoyorkino para “Duke” Ellington. Algunos años más tarde, Fletcher Henderson, también asiduo de la sala junto a su orquesta, pondría de moda el “levantamiento topográfico” de nombre Grand Terrace Swing (Arbello, F., 1936).

En Nueva York, los núcleos del Jazz se encontraban, de alguna manera, más dispersos que en Chicago o Nueva Orleans. Sin embargo, cabe detenerse en nuestro itinerario en el barrio negro de Manhattan, Harlem, por albergar dos salas desde las que estrellas como Cab Calloway, Louis Armstrong, Benny Goodman o “El Duque”, entre otros, impulsaron la música con sus grandes orquestas en la época del Swing. Hablamos del mítico Cotton Club y del no menos legendario Savoy Ballroom, abiertos en 1920 y 1926, respectivamente. Cotton Club Stomp (Ellington, D., Carney, H. y Rodgers, R., 1929) cerraría esta pequeña colección de mapas que ha servido para orientar nuestro recorrido.

Bessie Smith protagoniza un cortometraje cuyo título también alude a un emplazamiento geográfico: St. Louis Blues, dirigido en 1929 por Dudley Murphy. Aquí un fragmento del mismo en el que la cantante interpreta el tema homónimo de W. C. Handy, de 1914.

Salud y brassa!!!

Fuentes:

– Everett, D. (1954). The jargon of jazz. Kansas: Kansas State College of Agriculture and Applied Science. [Online: Retrieved November 2012 from http://archive.org/index.php].

http://en.wikipedia.org/wiki/Earl_Hines [Accessed December 2012].

http://en.wikipedia.org/wiki/Lulu_White [Accessed December 2012].

http://en.wikipedia.org/wiki/Saint_Louis_Blues_(song) [Accessed December 2012].

– Murphy, D. (1929). St. Louis Blues [Short film]. RCA Photophone, Inc. 15 mins. USA.


¡Choca esos cinco! (Elixir antioxidante)

Dave Brubeck de Fernando Martins (imagen extraída de: http://goo.gl/8tb1l)

Dave Brubeck, de Fernando Martins (imagen extraída de: http://goo.gl/8tb1l)

A veces es fascinante perderse en la numerología… Otras veces asusta…

Los cinco dedos de cada una de sus manos al servicio del teclado. Buena parte de su cerebro al servicio de la composición. Tal vez no fuera el mejor pianista de su tiempo, pero la inmortalidad de Dave Brubeck está avalada por una dilatada discografía en la que se pone de manifiesto su imaginación sin límites, una insaciable inquietud por la experimentación y una tremenda capacidad para innovar. Su madre, profesora de música de formación estrictamente clásica, no entendía el porqué de las tendencias musicales del joven Brubeck hasta que, mientras realizaban juntos un trayecto en coche, escucharon en la radio la Humoresque Nº 7 (Dvořák), pieza que ella sobradamente conocía, pero interpretada, en este caso, por Art Tatum. “Dave, ahora sé por qué quieres tocar Jazz”, le dijo cuando aquello terminó de sonar.

El Dave Brubeck Quartet pasó a la historia por acuñar uno de los discos más importantes del género, Time Out (1959). Los apuntes escritos por Steve Race para la contraportada también dan fe del carácter investigador del compositor. Hasta que Brubeck no comenzó a sacar sus experimentos del laboratorio, el Jazz estuvo encorsetado entre los márgenes del “izquierda-derecha, izquierda-derecha” de las marchas militares. En este sentido, Time Out marcaría un antes y un después, en tanto que todos sus cortes están aderezados por una mezcla de compases compuestos, esos con los que al Maestro le gustaba jugar. Esta obra sin precedentes muestra la combinación de tres culturas: el formalismo de la Música Clásica Occidental, la libertad de improvisación del Jazz y el a menudo complejo pulso del Folk Africano”.

The Dave Brubek Quartet - Time Out (imagen extraída de: http://goo.gl/ZVbq1)

The Dave Brubek Quartet – Time Out (imagen extraída de: http://goo.gl/ZVbq1)

Contiene uno de los más célebres estándares de Jazz, Take Five, siendo ésta la única pieza del disco no firmada por el pianista. Paul Desmond, saxo alto y piedra angular del cuarteto, es el autor de este tema de poco más de cinco minutos de duración y escrito en el atípico compás de cinco por cuatro.

…Give me five!, para pedir a alguien que estreche tu mano… Por la misma regla de tres, Take five!, para tender la tuya… La de Dave Brubeck siempre estuvo abierta para quienes más la pudieran necesitar. Además de sus incuestionables cualidades como músico, también supo romper moldes con su calidad humana. Peleó incondicionalmente por la integración racial precisamente en uno de los momentos más delicados, a este respecto, de la historia de su país. Con los ojos llenos de agua explicaba a Ken Burns: “¿Sabes?, el primer hombre negro que vi…, mi padre me llevó un día al río Sacramento, en California, y le dijo a su amigo: ‘Desabróchate la camisa para que Dave lo vea’. Había una marca en su pecho… Entonces mi padre dijo: ‘Estas cosas no pueden suceder’. Por eso luché por lo que luché…”.

Brubeck estuvo en La Tierra exactamente noventa y dos años. Su aniversario habría sido el seis de diciembre de 2012, pero no llegó, perdió la vida un día antes: el cinco…

Aquí Three To Get Ready (1959), uno de los trabajos que certifican la eternidad del artista.

Salud y brassa!!!

Fuente:

– Burns, K. (2000). Jazz: A film by Ken Burns [TV Documentary]. Florentine Films. 19 hrs. PBS Video, 1320 Braddock Place, Alexandria: Virginia. VA 2314-1698.


Ese viejo sentimiento (Analgésico)

Chet Baker. Leandro Cepeda. (imagen extraída de: http://www.eioilustraciones.com.ar/)

Chet Baker. Leandro Cepeda. (imagen extraída de: http://www.eioilustraciones.com.ar/)

Existen muchas y muy distintas formas de hacer sonar un instrumento. Relacionados íntimamente con la interpretación vocal, los de la familia del viento son capaces de reproducir el timbre característico de la voz del ejecutante, además de expresar un estado de ánimo concreto, su personalidad, carácter, etc. Tal vez podría llegar a decirse que se dan casi tantas formas de “sonar” la trompeta, por ejemplo, como trompetistas hay y ha habido en el mundo… Desde los disparos certeros de Dizzy Gillespie, con su vertiginosa dicción, hasta las caricias de Chet Baker, se pasaría por toda una gama de colores que englobaría el histrionismo de Louis Armstrong, el descaro y la zalamería de Lee Morgan, la paranoia de Miles Davis, la incandescencia de Arturo Sandoval, o el ecléctico y exquisito gusto de Wynton Marsalis. En el siguiente video, grabado para la televisión en 1959, se recogía el lúcido diálogo entre dos gigantes que se encontraban por primera vez, Armstrong y Gillespie, sobre el tema Umbrella Man (Cavanaugh/Rose/Stock, 1938).

La biografía de Chesney Henry Baker Jr. está tiznada de anécdotas sórdidas propias de una turbulenta existencia. Sin embargo, el sonido de su trompeta era igual que el de su voz: suave, cálido y envolvente. Probablemente encontrara en la música esa paz que no siempre abundaba a su alrededor y, aunque nunca abordaría seriamente la composición, los clásicos que interpretaba y que grabaría para la historia están impregnados de un estilo propio, genuino e inconfundible. Es posible que emplease esas canciones de sabor dulce como bálsamo para curarse las heridas…, como calmantes que le aliviasen el dolor producido por los golpes que le propinaba la vida… Entre esos clásicos cabe destacar My Funny Valentine, Time After Time, I Fall in Love Too Easily, o That Old Feeling

Con música de Sammy Fain y letra de Lew Brown, That Old Feeling fue publicada en 1937, obteniendo éxito inmediato la adaptación registrada por Shep Fields y su Rippling Rhythm Orchestra. Forma parte de varias bandas sonoras, como la de Vogues (1938), o la de With a Song in My Heart (1952). En la película homónima de 1997 aparece en dos versiones diferentes, la de Patrick Williams y la de Louis Armstrong y Oscar Peterson. Fue grabada por otros artistas de renombre, como Count Basie, Art Tatum, Les Paul y Mary Ford, Dinah Washington, Frank Sinatra, o Anita O’day, entre un amplio etcétera.

That old feeling_ok

Baker fue una de esas figuras del Jazz que exprimieron muy rápido su vida. Murió a la relativamente temprana edad de cincuenta y ocho años, por accidente, al caer defenestrado desde el segundo piso de un hotel en Ámsterdam. Una estrella que, a pesar de su fugacidad, tuvo tiempo de iluminar el mundo con los destellos de su trompeta y el filamento de su voz.

Junto a otros trece “caramelos”, incluyó That Old Feeling en el disco Chet Baker Sings (1956).

Salud y brassa!!!

Fuentes:

http://chetbakertribute.com/ [Accessed December 2012].

http://en.wikipedia.org/wiki/That_Old_Feeling_(song) [Accessed December 2012].

http://www.apoloybaco.com/ [Accessed November 2012].

http://www.youtube.com/watch?v=aC6etk2ybSg [Accessed December 2012].

– The Songwriters Hall of Fame (2012). “Larry Stock” –Biography–. The Songwriters Hall of Fame, 2002-2012. [Online: Retrieved December 2012 from http://www.songwritershalloffame.org/artists/home].

– Weber, B. (1988). Let’s get lost [Documentary]. Little Bear Films & Nan Bush. New York.


Ánimo azulado (Antidepresivo)

En la lengua inglesa, el adjetivo Azul en su acepción informal se emplea para calificar algo o alguien de Triste, Melancólico, etc. No se tiene certeza de cómo ni cuándo este uso del término se hizo hueco en el idioma, aunque existen interesantes teorías sobre el origen.

Una de ellas apunta hacia el siglo XVII. Según una creencia de la cultura anglosajona, los Diablos Azules (Blue Devils) son unos espíritus burlones capaces de penetrar en el alma de las personas y producir en ellas un estado de desánimo y depresión. Estos seres se hallan en el imaginario popular al menos desde antes de 1616, ya que se alude a ellos en la obra The times’ whistle: or A new daunce of seven satires and other poems, datada en ese año y de cuyo autor sólo se conocen las iniciales: “R. C.”… Blues podría ser la abreviatura de Blue Devils, de modo que “to have the blues” significaría algo así como “tener los demonios dentro”, es decir, estar triste.

H. Sábat. Orquesta de Duke Ellington. Acuarela. (imagen extraída de: http://puesta-en-valor.blogspot.com.es/2011/04/sabat-y-el-destino-de-la-mano.html)

El Blues se consolida como estilo durante la primera década del siglo XX, y bien pudo adoptar ese nombre por la naturaleza taciturna y desconsolada de buena parte de sus versos, en los que se canta a la opresión, a la crueldad, al abandono, al desamor, a la muerte…

Hay quien atribuye la adopción del nombre a las llamadas Blue Notes, notas alteradas y/o añadidas, según los casos, en distintas escalas musicales, muy frecuentemente empleadas en melodías e improvisaciones y que serían las responsables, junto a una estructura particular, del sonido y carácter inconfundible del Blues. Sin embargo, según ciertas fuentes, las Blue Notes no son conocidas como tales hasta 1919. Parece bastante probable que ya se entonasen en las plantaciones de algodón muchos años antes de esa fecha, con lo cual, a este respecto podría quedar despejada la incógnita a la ecuación de “si fue primero la gallina o el huevo”…

“Un caluroso día de verano de 1927, Edward Kennedy Ellington se dirigía caminando a un ensayo matutino con su banda. Por casualidad vio a una niña mirando a través de la ventana de un segundo piso que parecía esperar a un amigo que nunca llegaría… Su gesto preocupado inspiró a “Duke” una melodía en ese preciso momento. Diez minutos después de llegar al local ya había terminado de anotar la música en un papel.”

Duke Ellington (imagen extraída de: http://volviendoalanaturaleza.blogspot.com.es/)

Tal podría haber sido la gestación de Dreamy Blues. No obstante, existe ambigüedad sobre la procedencia de la idea original de esa melodía… Firmado finalmente por “Duke” Ellington y Barney Bigard, el tema ve la luz en 1930, haciéndose muy popular por ser utilizado como sintonía de una emisión radiofónica. Un año después se le incorpora un texto y, aunque también parece haber disputas en relación a su autoría, es Irving Mills quien desde 1931 ha figurado en los créditos como escritor. Desde ese momento Dreamy Blues se convierte en el imperecedero estándar Mood Indigo.

Indigo es el nombre vulgar de la especie Indigofera tinctoria, arbusto de zonas tropicales y templadas de Sudamérica, Asia y África del cual, tras el procesado de sus hojas, se extrae desde antiguo un tinte de color azul muy profundo. La asociación entre esto y el título y temática de la canción parece nítida…

Mood Indigo era presentado por la Orquesta de “Duke” Ellington tanto en versión instrumental como en versión canción. Espectacular, por ejemplo, con la voz de Ella Fitzgerald, registrada en las sesiones del imprescindible disco Ella Fitzgerald sings the Duke Ellington song book (1957), o con la de Rosemary Clooney en el también recomendable Blue Rose (1956).

Aquí una breve pero demoledora interpretación únicamente orquestal grabada para la televisión, con dos divertidos solos llenos de virtuosismo a cargo de Lawrence Brown (trombón) y Paul Gonsalves (saxo tenor).

Salud y brassa!!!

Fuentes:

– C. R., g., R. C., g., Corbet, R., & Cowper, J. M. (.M. (1871). The times’ whistle: or A new daunce of seven satires and other poems. London: Pub. for the Early English Text Society, by N. Trübner & Co. [Online: Retrieved November 2012 from http://archive.org/index.php].

– Hammond Times Editor (1964). “Duke Ellington and Mood Indigo” (Back cover). Hammond Times, Vol. 26 (2). [Online: Retrieved November 2012 from http://archive.org/index.php].

http://en.wikipedia.org/wiki/Mood_Indigo [Accessed November 2012].

http://es.wikipedia.org/wiki/Indigofera_tinctoria [Accessed November 2012].

– Word Origins.org: http://www.wordorigins.org/index.php [Accessed November 2012].


La fruta extraña (Psiquiatría aplicada)

Desde los primeros años de existencia de los Estados Unidos, la población afroamericana se ha visto allí siempre marginada, oprimida, vejada y, por supuesto, explotada, incluso después de la abolición de la esclavitud en 1865. Es paradójicamente a partir de ese momento cuando dicha opresión toma los tintes más dramáticos, surgiendo grupos racistas, entre ellos el Ku Klux Klan, que llevarían a cabo los lamentables linchamientos que tuvieron lugar hasta pasada la mitad del siglo XX.

Años antes de la llegada masiva de esclavos, durante la Guerra de la Independencia estadounidense (1775-1783), Charles Lynch, el entonces juez de paz de Virginia, ordenó que los colonos que continuaban siendo fieles a la Corona Británica fueran ahorcados sin juicio previo. Esto fue conocido como la Lynch’s Law (Ley de Lynch), y de ahí el término lynching. Otra teoría ubica en Galway (Irlanda) el origen de la palabra: James Lynch Fitzstephen, alcalde de la ciudad, colgó a su propio hijo del balcón de su casa tras acusarle de asesinar a un visitante español en 1493.

En cualquier caso, la aberrante práctica del linchamiento acabó con la vida de alrededor de seis mil personas en un siglo, de las cuales prácticamente el noventa por ciento eran de raza negra. Los crímenes fueron cometidos en su mayor parte en los Estados del sur. Solamente existen estadísticas fiables desde 1882: en el tramo 1882-1959 la cifra asciende a 4.733.

Linchamiento de T. Shipp y A. Smith en Marion -Indiana-  (L. Beitler, 1930) (Imagen extraída de: http://goo.gl/yuN6V)

Horrorizado por estos hechos y tras la contemplación de una escalofriante fotografía de dos hombres colgando de un árbol con la soga al cuello, ejecución de 1930 en el Estado de Indiana, Abel Meeropol, un profesor judío del Bronx neoyorkino decidió escribir ese mismo año un poema que plasmara su indignación y que sirviera de protesta ante semejante tipo de barbarie. Lo publicó en 1937 bajo el título de Bitter Fruit (Fruta Amarga) en The New York Teacher, revista de tendencia izquierdista, y firmado con el pseudónimo de Lewis Allan, los nombres de dos hijos muertos durante el parto de su esposa.

Meeropol musicó el poema convirtiéndolo en la canción Strange Fruit, que él mismo mostraría en círculos políticos progresistas, tertulias, actos benéficos y reuniones particulares.

Billie Holiday. Painting by Bruni Sablan “Young Billie” (Imagen extraída de: http://goo.gl/s93yM)

Existe cierta controversia sobre el modo en que la canción cayó en manos de Billie Holiday. Parece que el autor pudo hacérsela llegar en 1939 por medio de Barney Josephson, regente del Café Society, club de Manhattan en el que la cantante trabajaba en aquella época, preguntándole si accedería a interpretarla. Si bien en un primer momento Holiday no se vio impresionada por el texto, finalmente incluyó el tema en su repertorio. Su compañía de discos, Columbia, se negó a grabarlo poniendo en duda su éxito comercial dada la temática que tocaba, así que tuvo que recurrir a la modesta Commodore Records para registrar en abril de ese mismo año algo que se elevaría a la categoría de himno antirracista e icono de la lucha contra el apartheid norteamericano.

Strange Fruit no tuvo fácil el camino hasta la popularidad. Muchas emisoras de radio pusieron trabas a su difusión, e incluso en muchos locales prohibieron que Billie Holiday la interpretase, especialmente durante el periodo de la Caza de Brujas tras la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de todo, la canción de Abel Meeropol marcaría un hito en la historia, poniendo a la música, en general, y particularmente al Jazz a jugar un papel aún más relevante en el desarrollo y mejora de las sociedades.

Aquí una impactante interpretación de 1958 para la BBC en la que la voz de Billie Holiday se apoya únicamente sobre los acordes del piano. Sería una de sus últimas actuaciones: en julio de 1959 moría Eleanora Fagan a la edad de cuarenta y cuatro años.

Salud y brassa!!!

Fuentes:

– Katz, J. (2002). Strange fruit [Film/Documentary]. California Newsreel. San Francisco: California.

– Daniels, P. (2002). “Strange fruit: The story of a song”. World Socialist Web Site (wsws.org). [Online: Retrieved November 2012 from http://www.wsws.org/articles/2002/feb2002/frut-f08.shtml].

http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_los_Estados_Unidos_de_Am%C3%A9rica [Accessed November 2012].

http://en.wikipedia.org/wiki/Lynching_in_the_United_States [Accessed November 2012].

http://en.wikipedia.org/wiki/Lynching#Etymology [Accessed November 2012].


Cakewalk (Tabla de ejercicios para rehabilitación postraumática)

Estaban esclavizados en las plantaciones y eran testigos de las fastuosas fiestas que organizaban los “propietarios”, quienes bailaban al son de minuetos procedentes de la música europea. La costumbre era desfilar por parejas, una detrás de otra. En un momento determinado se separaban los hombres de las mujeres quedando dos filas, una por género, las cuales se volvían a emparejar en el centro del salón después de dar un rodeo exterior. El ritual era visto con simpatía por los esclavos. Pero su condición no les privaba de la sátira, y comenzaron a imitar a los “amos” exagerando sus movimientos, caminando muy estirados e inclinados hacia atrás. Extendiéndose por los Estados sureños, la mofa se puso de moda hacia mediados del siglo XIX y fue bautizada con el nombre de Cakewalk debido a que, en ocasiones, se celebraban concursos en los que los mejores bailarines eran premiados con una tarta.

Es sólo una de las teorías existentes acerca del origen de este baile. Hay quien sostiene que está emparentado con las Gigas de la tradición celta; otros tratan de encontrar sus raíces en África; otros defienden que nace hermanado con el Ragtime… Lo que parece seguro es que en las plantaciones se practicaba a ritmo de banjo. Y parece cierto también que cuando surgió el Ragtime el personal se divertía bailando las piezas de ese modo.

Uno de esos Rags era At a Georgia Camp Meeting, compuesto por Kerry Mills en 1897. En él se describe una romería campestre en la que gente de todo pelaje disfruta al son de las melodías de una Brass Band, y se hace alusión a un “paseo hasta una tarta de chocolate”.

Con una edad hoy de ciento quince años, este tema se convirtió en uno de los más populares del repertorio Dixieland. Sidney Bechet lo grabó en 1950 con The New Orleans Feetwarmers.

Salud y brassa!!!

Fuente:

– http://en.wikipedia.org/wiki/Cakewalk [Accessed November 2012].


Sa-bu-deri-dari-baum (Indicado en pacientes con cuadros de afasia)

Ella Fitzgerald y Louis Armstrong (imagen extraída de: http://www.lastfm.es/music/
Ella+Fitzgerald+&+Louis+Armstrong)

Durante la sesión de grabación de Heebie Jeebies (1926) con sus Hot Five, Louis Armstrong había colocado delante del micrófono la partitura de la melodía con la letra escrita para no confundir ni mezclar estrofas. El azar quiso que en un momento dado aquella partitura cayera al suelo, fuera del alcance del solista. Pero la “bola” ya estaba rodando y nadie la pararía hasta llegar al último compás, así que Armstrong, que no había conseguido retener el texto de la canción, salió del paso apoyándose en la improvisación empleando todo tipo de sílabas extrañas, las que en ese momento pasaron por su cabeza, componiendo un montón de palabras sin sentido que emitiría, eso sí, bien afinadas y encajadas en el tiempo. A partir del lanzamiento del disco se hizo muy popular una técnica que ya tenía un nombre: Scat Singing, y que sería utilizada más tarde por muchos otros y otras cantantes. Pero este hecho hizo que se atribuyera a Louis Armstrong la “invención” del recurso, pese a que él mismo parece que lo negó en más de una ocasión.

En 1938, pocos años antes de la muerte de Jelly Roll Morton, el historiador Alan Lomax consiguió grabar una serie de entrevistas con el pianista en las que, entre otras cosas, le preguntaría sobre del origen del Scat. La respuesta desmentía el mito: “El Scat Singing es muy anterior a los tiempos de Louis Armstrong”. Según el compositor, su nacimiento se produce apenas horas después del nacimiento del Jazz y acredita que Joe Simms, de VicksburgMississippi–, cómico de la época, fue la primera persona en practicarlo en sus espectáculos allá por los años últimos del siglo XIX y los primeros del XX. El propio Morton y otros músicos coetáneos con él encontraron interesante ese modo de cantar y lo incorporaron, en principio, para enriquecer las partes introductorias de sus temas, evolucionando después hasta los auténticos y espectaculares solos vocales que forman parte de muchas obras del Jazz.

Una de las más diestras practicantes de esta complicada técnica fue la grandísima Ella Fitzgerald, como demuestra en esta divertida versión de Samba de uma nota só (Jobim) registrada en un directo del año 1969.

Salud y brassa!!!

Fuentes:

– http://en.wikipedia.org/wiki/Heebie_Jeebies_(composition) [Accessed October 2012].

– http://www.jazz.com/ [Accessed October 2012].