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La trompeta de juguete (Antidepresivo)

La Trompeta de Juguete bien podría ser el título perfecto para un cuento. Podría ser también el título de una canción… Lo es, de hecho: The Toy Trumpet. Igualmente Dinner Music for a Pack of Hungry Cannibals (Música para la Cena de un Puñado de Caníbales Hambrientos), The Penguin (El Pingüino), o War Dance For Wooden Indians (Danza de Guerra para Indios de Madera). De entre los citados, algunos son más rebuscados que otros…, hay gustos para todo. Sin embargo, todos ellos brotaron de la misma mente. Esta extravagancia no sólo nos habla de la excéntrica genialidad del autor, sino que nos anuncia una manera especial y probablemente única de entender la música.

Hacia comienzos de la década de 1930, el joven Harry Warnow fue contratado por la Columbia Broadcasting System para trabajar como pianista en su orquesta radiofónica, la CBS Radio House Band, para la cual, casi desde el principio, comenzó a contribuir con pequeñas composiciones. El hecho de que su hermano fuera el director de la banda hizo pensar a Harry en la posibilidad de ser acusado de nepotismo, lo que le movió a buscar un nombre distinto con el que firmar sus arreglos. Tras hojear la guía de teléfonos de Manhattan decidió adoptar el de Raymond Scott. ¿Por qué? “Sonaba bonito”, sencillamente, “tenía buen ritmo…”.

The Raymond Scott Quintette en Hollywood, 1938 - Johnny Williams, Lou Shoobe, Raymond Scott, Dave Wade, Pete Pumiglio y Dave Harris. (imagen extraída de: https://www.facebook.com/RaymondScottArchives)

The Raymond Scott Quintette en Hollywood, 1938 – Johnny Williams, Lou Shoobe, Raymond Scott, Dave Wade, Pete Pumiglio y Dave Harris. (Imagen extraída de: https://www.facebook.com/RaymondScottArchives)

Su insaciable apetito creativo le condujo a solicitar a un productor de la compañía un poco más de libertad de maniobra. Como respuesta se le ofertó la oportunidad de formar un combo satélite a la orquesta con el que poder explorar, profundizar en, y desarrollar las ideas que le pasaban por la cabeza. En 1936 Scott reclutó para ello a cinco compañeros de trabajo: Louis Shoobe, contrabajo; Dave Harris, saxo tenor; Pete Pumiglio, clarinete; Johnny Williams, batería; y Bunny Berigan, trompeta, quien temprano abandonaría para ser reemplazado por Dave Wade. Junto con Scott, al piano, conformarían un sexteto al que al Maestro no gustaba denominar tal… Encontraba en la palabra quinteto un sonido más “crocante”. The Raymond Scott QuintetQuintette, en ocasiones– cosechó éxito rotundo entre 1937 y 1939 con números novedosos y difíciles de catalogar. Eran temas con aires de Música Clásica y Popular, de Músicas del Mundo, Jazz, etc., de compleja confección aunque, a la vez, asequibles y aptos para todos los públicos. En plena vorágine de las Big Bands y el Swing el Quintette despuntaba con una propuesta diferente.

En la trastienda de la banda, sin embargo, la época dorada no supuso un camino de rosas. Como comentaran en su día algunos de sus miembros, la convivencia con Scott no era sencilla. Su perfeccionismo ejercía una enorme presión sobre los músicos, a quienes dictaba las frases bien por medio de tarareos o bien reproduciéndolas en el piano. En principio no existían los arreglos escritos, sino que los transmitía directamente de cabeza (head arrangements). Scott sostenía que la música escrita inhibía al instrumentista, insistiendo en que se producía una notable mejora en la ejecución de las notas si se mantenían los ojos alejados del atril. La exigencia era radical. Según Leroy Parkins, clarinetista en una formación más tardía del grupo,

“su música no era fácil de tocar porque la concebía desde el teclado del piano. No le importaba si era complicada para el clarinete o el saxofón. No la pensaba considerando la idiosincrasia de cada instrumento. Sin embargo, se rodeaba de músicos tan buenos que eran capaces de hacer cualquier cosa”.

Por otro lado, no permitía la improvisación, algo por lo que se ganaría la aversión de los sectores más puristas del Jazz en su tiempo. Si bien en los ensayos toleraba ciertas licencias durante los solos, una vez que daba con una parte de su complacencia ésta quedaba fijada, instante a partir del cual no consentía la más mínima alteración. A este respecto Johhny Williams apuntaba:

“Realmente no queríamos hacer nada de eso. Tocábamos lo que él llamaba ‘jazz descriptivo’, y pensábamos que podría ser descriptivo, de acuerdo, pero no jazz. El jazz es el aquí y el ahora, no notas memorizadas una tras otra”.

Sea como fuere, la gran aceptación y la demanda masiva de producto con el sello Scott avalan de alguna manera el reconocimiento del artista, así como el hecho de que multitud de ensambles del momento adaptasen sus composiciones, entre ellas la afamada banda de Paul Whiteman, que desarrolló arreglos orquestales completos de diecisiete de ellas. He aquí un curioso y muy divertido ejemplo de una de esas adaptaciones: en 1939 el sexteto The Philharmonicas interpretaba Powerhouse, uno de los temas más celebrados del autor.

The Raymond Scott Quintette fue solicitado también para aportar bandas sonoras a la gran pantalla. Poco después de su debut firmaron un contrato con la 20th Century Fox por el que se unirían temporalmente a la industria cinematográfica, llegando incluso a aparecer en producciones como Nothing Sacred (1937) o Ali Baba Goes to Town (1937), entre otras. La relación con Hollywood terminaría súbitamente durante el rodaje de Sally, Irene and Mary (1938), cuando a los componentes se les pidió figurar ataviados con pelucas de época mientras interpretaban su Minuet in Jazz. Scott abandonaría el plató diciendo: “Somos músicos, no cómicos”. El siguiente video extracta una escena de Happy Landing (1938) en la que el grupo interpreta War Dance for Wooden Indians.

En 1938 Scott fue nombrado director musical de CBS Radio. Dos años más tarde expandió el Quinteto para convertirlo en la Raymond Scott Orchestra, según ciertas fuentes debido a razones tales como estar motivado por el auge que en aquel momento tenían las Big Bands; por el atractivo que pudiera encontrar en el desafío musical de enfrentarse a un ensamble numeroso; o tal vez queriendo seguir los pasos de uno de sus ídolos: Glenn Miller. Así, en 1940 puso a la banda en la carretera para realizar galas por el país durante un par de años. Regresó a CBS en 1942, momento en que rompería barreras al incorporar músicos de color a la que sería la primera orquesta de estudio racialmente mixta.

Mientras tanto, en los despachos estaba teniendo lugar un hecho trascendente que contribuiría perpetuar el legado musical de Raymond Scott: la negociación con Warner Bros. sobre la adquisición de derechos de un catálogo limitado de sus canciones. A partir de 1943, bajo la dirección de Carl Stalling, arreglos orquestales basados en melodías de Scott comienzan a aparecer en animaciones de Merry Melodies y Looney Tunes. Años más tarde continuaron ilustrando sonoramente episodios de Animaniacs, así como otros de series más recientes, como Ren & Stimpy y The Simpsons. Scott jamás escribió una sola nota a estos efectos, sin embargo, su música parecía hecha a la medida de los movimientos de personajes como Correcaminos, Bugs Bunny, El Pato Lucas o Porky. The Penguin, Dinner Music for a Pack of Hungry Cannibals, In an 18th Century Drawing Room o Boy Scout in Switzerland son de los temas más empleados en estos cortos. En Toy Shop Terror (1993) suena Powerhouse, el utilizado en mayor número de ocasiones:

Desde su graduación en la Juilliard School of Music, en 1931, no cesaría en la actividad musical hasta poco antes de morir. Escribió obras para ballets; varios libretos para producciones teatrales y musicales de Brodway; jingles para spots publicitarios; giró con distintas bandas  –entre ellas tres alineaciones distintas del Quintette–; trabajó con Jim Henson, creador de The Muppets; hizo colaboraciones en diferentes shows radiofónicos y televisivos; etc. Asimismo iba registrando sus nuevas creaciones, siendo destacable el disco que grabara junto a su segunda esposa como vocalista, Dorothy Collins, At Home with Dorothy and Raymond (1957), en el que se mezclan composiciones instrumentales propias con originales concepciones de estándares clásicos.

No obstante, esta frenética actividad no consiguió diluir una primitiva debilidad del Maestro por la ingeniería, vocación previa al momento en que su hermano lo encauzara definitivamente hacia derroteros artísticos. En combinación con su acreditado talento musical, la pasión por la tecnología motivó la zambullida de Scott en la investigación orientada a la fabricación de artilugios sonoros, faceta que fue capaz de desarrollar en paralelo a su carrera musical. En 1946 ya había patentado su primer sintetizador electromecánico, la Orchestra Machine. Ese mismo año fundó la Manhattan Research, Inc., un laboratorio científico y estudio de grabación en el que trabajaría sobre sus proyectos. En 1948 vio la luz su Karloff, curioso generador de locos sonidos capaz de imitar desde el repiqueteo de objetos de menaje en una cocina ajetreada hasta un ataque de profunda tos pectoral, pasando por el crepitar de un filete cocinándose a la plancha sobre una sartén.

Ilustración de Raymond Scott (imagen extraída de: https://www.facebook.com/RaymondScottArchives)

Ilustración de Raymond Scott (imagen extraída de: https://www.facebook.com/RaymondScottArchives)

Otros inventos de mayor renombre fueron el Clavivox, uno de los primeros sintetizadores que incorporaban teclado; la Videola, dispositivo que facilitaba la creación musical para el cine y la sincronización de audio e imagen; o el gran Electronium, un aparato orientado fundamentalmente a la composición que aportaba la ayuda de auténtica inteligencia artificial. Scott editó un buen número de temas por medio de estos procesadores, entre ellos una colección de nanas en tres volúmenes dirigida a un público de entre uno y dieciocho meses: Soothing Sounds for Baby (1962). Otro conjunto de ellos se pueden escuchar en la compilación de título Manhattan Research, Inc. (2000). No en vano es considerado pionero de la música electrónica.

Muchas son los intérpretes de todo el mundo que en la actualidad rinden tributo a Raymond Scott, lo que viene a certificar la atemporalidad y absoluta vigencia de su música. El sexteto español Racalmuto, tras un minucioso trabajo de transcripción nota por nota, recrea impecables interpretaciones en vivo de algunos de los números del Quintette. Forman estos asimismo buena parte de los dos discos que la banda ha editado hasta el momento: Racalmuto (2006) y De Nuevo en el Infierno (2010). En la opinión de Miguel Malla, saxofonista tenor del combo, las composiciones de Scott conjugan sofisticación y complejidad para, sin embargo, ofrecer un resultado apetecible y fácil de escuchar.

La labor de Irwing Chusid, con la creación y dirección de The Raymond Sott Archives, así como el documental Deconstructing Dad: The Music, Machines and Mystery of Raymond Scott (2011) –realizado por Stan Warnow, hijo del compositor e inventor–, contribuyen a la divulgación de la obra y nos acercan a la figura de este hombre del siglo XX, cuyo nombre pasaba desapercibido para una gran mayoría mientras que su impronta musical se incrustaba de modo subliminal en la “conciencia colectiva” de varias generaciones.

Raymond Scott falleció el ocho de febrero de 1994 a la edad de ochenta y cinco años.

Salud y brassa!!!

Fuentes:

– Chusid, I. (1996-2003). Raymond Scott: Biography. Oldsiteraymondscott.com [Online: Retrieved July 2013 from http://oldsite.raymondscott.com/Liner1.html].

– Chusid, I. (1999). Beethoven-in-a-Box: Raymond Scott’s Electronium. Contemporary Music Review, 18(3), pp. 9-14.

– Cohen, J. (2003). From Cartoon to Quartet. Strings, 17(5), pp. 36-41.

– Orlando, M. (2002). Raymond Scott. A Pioneer of Electronic Music. Poptronics, May, 2002, pp. 26-29.

– Racalmuto: http://www.racalmuto.es/ [Accessed July 2013].

– The Raymond Scott Archives: http://raymondscott.com/ [Accessed July 2013].

– Vail, M. (2000). Raymond Scott Clavivox. Keyboard, 26(7), p. 140.

– Warnow, S., Scott, R. & Waterfall Films. (2010). Deconstructing Dad. The Music, Machines and Mistery of Raymond Scott. Los Angeles, CA: Waterfall Films Ltd. [Film/Documentary].

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